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Para Sebastián Carvajal tener una Kawasaki era cumplir un sueño. Y es que en su familia no es el único que siente admiración por la adrenalina verde, también lo hace su papá.

Sebastián Carvajal


 compró su primera moto con el fin de poder, entre otras cosas, visitar a su novia. Así empezó su historia en el mundo de las motos, empezó a conocer diferentes clubes y motociclistas de los cuales se hizo amigo y adoptó las dos ruedas como un estilo de vida.

 

Luego de conseguir un empleo que le brindara estabilidad, decidió que era el momento de cumplir su sueño. Desde pequeño soñaba con una moto, sabía de la historia de la familia Ninja, era consciente de su reconocimiento a nivel mundial y es por esto que se unió al Orgullo Kawasaki con su actual Ninja 300. En palabras de Sebastián: “El sueño de todo joven cuando empieza a trabajar es comprar carro, el mio era tener una Ninja”.

 

Hoy en día, su moto es una compañera inseparable. Durante la semana se transporta en ella para asistir a su trabajo, con su novia los fines de semana aprovechan para rodar por las afueras de la ciudad y si hay festivo hacen un viaje más largo.

 

Sebastián hoy siente que gracias a su Ninja 300 su vida ha cambiado, porque sabe que no solo tiene un vehículo para su transporte, sino que también sabe que al lugar que llegue se va a robar las miradas, además de tener la facilidad de viajar y conocer lugares junto a su novia, tal y como lo denomina el: “Kawa-Love”.

 

Ya es un orgulloso propietario de Kawasaki, pero el sueño aun no termina, su próximo objetivo es una ER6F

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